Liderazgo 2.0, Directivos en la empresa del siglo XXI

El Liderazgo en las empresas del siglo XXI deberá tener directivos que sean participativos, transformadores y no jerárquicos.

   Dadas las continuas fluctuaciones y tendencias, los directivos -o comúnmente llamados en los negocios “managers”- deben ser capaces de evolucionar junto con la sociedad, que no es otra que sus propios clientes y consumidores. Porque aunque los negocios se intenten mantener en la línea “tradicional”, es de capital importancia que evolucionen hacia la “cultura digital”.

Liderazgo 2.0, Directivos en la empresa del siglo XXI - Digital Coach - el blog de jordi torregrosa

   Existen –para mi- 3 puntos o claves que pueden ser los indicadores para conocer si un directivo va a estar alineado con los clientes, tanto internos como externos, y pasar a tener el liderazgo necesario.

  • Comunicación bidireccional y accesible; saber escuchar y sobre todo responder
  • Adaptar los nuevos modelos de comunicación; se deja acceder a los clientes internos de forma directa, sin filtros ni escalones.
  • Transmisión de conocimiento; no solo él puede tener la respuesta, existen muchas otras posibilidades, escuchémoslas.

   Ello nos conduce a que se pueda gestionar los cambios en todas sus facetas de comunicación. Si el “manager” o directivo está alineado con las cualidades comunicativas de sus clientes, internos o externos, no debería haber ningún obstáculo que pueda hacer fracasar un cambio tan importante para una estructura. El liderazgo puede estar asegurado.

 

Para ello debemos seguir unas pautas que nos condicionen la base en una gestión del cambio. Podremos citar por lo menos 4

      1 – Reestructuración.
Las nuevas generaciones, las cuales sin ningún género de dudas llegarán a ser  futuros empleados, impulsan cambios en las formas de trabajar, pasando a ser más colaborativas. Pero también desean tener acceso al conocimiento y al trato ‘casi’ directo con las personas que toman las decisiones. Sabiendo que casi todas las empresas están clasificadas como ‘jerárquicas’, cuanto más altas, y por consiguiente escalones, sean las organizaciones, menor será el aporte –talento, conocimiento, esfuerzo, compromiso- de estos clientes internos. Harán que las empresas reduzcan escalones y se produzca el efecto ‘delayering’.
2 – Democratizar la gestión.
Bien sabido es que las nuevas generaciones son de la ‘cultura colaborativa’, donde todo se comparte y se tiene acceso. Existen soluciones tecnológicas, como las Redes Sociales Corporativas para tal efecto, que nos darán esa ventaja competitiva dando acceso a la información, democratizando soluciones, decisiones, o incluso fomentando el talento y propiciando la generación de información vital para toda la organización.
3 – Creación de Comunidad.
La fuente vital de cualquier empresa son las personas que la componen. La creación de vínculos es la clave para que esos clientes internos sean los transmisores de los valores de la empresa. Crear la Comunidad, y a su vez ‘tribus’, generará los vínculos necesarios para que la Marca potencie esos valores. A lo que se le denomina ‘inteligencia colectiva’. Hoy en día, y más en tiempos venideros, la potencia de la Marca Corporativa será generada y sostenida por las Marcas Personales de cada integrante de la organización. Si estas son partes de una comunidad, el efecto se convierte en exponencial.
4 –  Aprendizaje Social.
Si como hemos apuntado, las nuevas generaciones no tienen ningún problema en compartir sus conocimientos, debemos aprovechar esta circunstancia. El poder generar información para transmitir conocimiento, y los que están por venir –nuevas incorporaciones- aprovecharla para su total integración a la comunidad, debemos favorecer esta función. Además los propios integrantes de ‘tribus’ dentro de la ‘comunidad’ transmiten su know-how y expertise al resto de ‘tribus’, convirtiendo la organización en un único ente, y no silos departamentales.

 

¿Tiene directivos así? Potencielos.